17 noviembre 2009

 

Contraensayo


1. La literatura y la industria son dos ambiciones que, como bien dijo Baudelaire, se odian con un odio instintivo y, cuando se encuentran en el mismo camino, es mejor que ninguna se ponga al servicio de la otra, o de lo contrario, se producen todo tipo de abominaciones. Nadie duda a estas alturas quién se ha puesto al servicio de quién. Y no sólo en la literatura. Artistas que practican una coreografía social cada vez más ajena a las preocupaciones de su arte; laboriosos negros literarios (o afroamericanos literarios) que maquilan por la noche los folletones que otros firmarán por la mañana; filósofos de cubículo que profesan a pie de página una filosofía que nunca practican; editores que no son editores sino gerentes de marketing sin audacia ni cultura. Esa es la situación confusa en la que estamos desde que el mercado se convirtió en el único horizonte, infranqueable, de nuestra época.

2. ¿Y qué vamos a hacer con el mercado? ¿Nos lo vamos a tragar de a poco hasta la indigestión? Imaginemos que la era de la cultura escalafonaria ha llegado para quedarse, que la domesticación es general, que el imperio de lo mismo ha conquistado una prolongada e impenetrable recesión estética y vital. Imaginemos que los filósofos se han convertido ya para siempre en burócratas del pensamiento, los escritores en jóvenes promesas adocenadas y correctas, las revistas en réplicas de sí mismas, siempre hablando de los mismos temas, con el mismo estilo, los mismos gestos, el mismo colaborador desfondándose en las publicaciones al vapor, los mismos homenajes y la misma jerarquía de lo que importa y lo que es insignificante. Imaginemos que nadie se siente incómodo en medio de este paisaje de convenciones monótonas, sin asperezas ideológicas ni sobresaltos del lenguaje. Este sería el momento de lanzar una bomba.

3. La confusión que ha promovido el mercado en el arte y la literatura ha terminado por depreciar, también, al ensayo. Se repite esta falacia: “El ensayo es el género más comercial”; la he leído en el blog del ensayista mexicano Carlos Oliva; la leí hace unos días en el ensayo “¡Yo acuso! (al ensayo) (y lo hago)” de Heriberto Yépez. El primero atiza contra el ensayo por no tratarse siquiera de un género (es decir, por no ceder un ápice de su indefinición radical, de su plasticidad, ante los tentáculos de la clasificación), y ser “apenas un borrador, una forma de la escritura desordenada o en crisis”. El ensayo, banal y pasajero, dice Oliva, sólo produce objetos de consumo: “De forma abyecta y rápida, pone al autor y al lector en un circuito de consumo, donde la escritura, en este caso la escritura como ensayo, se vuelve una mercancía y, como lo vemos en la mayoría de publicaciones donde se aloja este pseudo género, crea un fetiche social.” Pero, ¿de qué ensayos habla Oliva? De los mismos que Heriberto Yépez: los papeles hinchados de la prensa, los maquinazos de las revistas culturales, los papers de Yale, las tesis enmohecidas de la UAM, los desechos del escritorio, la roña reseñil, los artículos coyunturales, la verborrea de los congresos, las disquisiciones deportivas, las memorias políticas, los consejos de jardinería… He aquí el totum revolutum que ellos alegan: “En esta esfera de circulación fetichista y mercantil —insiste Oliva—, no hay diferencias sustanciales entre un ensayo publicado en Caras, en la revista de vuelo de Aeroméxico, en la revista de la UNAM o, incluso, en revistas de culto, pienso por ejemplo en Granta o en Sur.” ¡El ensayo le gusta a la farándula! Definitivamente, remata Yépez, el ensayo “es un género popular, un género en auge. Y como todos sabemos, lo que está en auge es lo peor, lo más denigrante.”

4. Decir que el ensayo es el género más comercial es una falacia que sólo ayuda a perpetuar la gran confusión, del mismo modo que llamar filosofía a las prácticas esotéricas de Conny Méndez sólo auxilia al gerente de ventas a lucrar mejor con la desesperación de la gente, alejándola cada vez más de cualquier práctica filosófica verdadera. Dicho de otro modo: nunca la redactora de Notitas musicales ha llamado ensayo a sus efusiones chismográficas a la hora de cobrar su cheque; en las redacciones, a los artículos se les llama artículos y a quienes los escriben articulistas; en los pasillos de las revistas culturales, los ensayos son mejor conocidos como colaboraciones, y recuerdo que a los maestros de filología hispánica en lugar de ensayos les entregábamos odiosos trabajos para aprobar la materia. Oliva y Yépez confunden la escritura con el yugo laboral, y no es extraño que en México haya cada vez menos ensayistas genuinos y más profesionales sometidos a su empleador. Written essay jobs. En internet las páginas proliferan: “¡Sigue estos diez pasos para hacer un buen trabajo!” Prosa mecanizada, prosa de maquila, productos verbales de la era post industrial. Nada que indique la presencia auténtica de un ensayo, es decir, de una escritura asociada al pensar autónomo y la práctica de un lenguaje sin servidumbres.

5. No es que el ensayo se haya democratizado, masificado o envilecido; es simplemente que el ensayo se esfumó. Eso que mis amigos ven por todas partes, esos papeles destinados a la basura del próximo día, son las formas en que hoy se evita, cada vez con mayor eficacia, al ensayo. Bajo el dogma contemporáneo: to publish or perish, salido del sistema académico y adoptado de inmediato por la voracidad editorial, el ensayo ha languidecido por la extenuación y el manoseo, vaciándose cada vez más, hasta que deforme y atrofiado (vuelto una criatura inofensiva) lo han invitado a pasearse por el mercado de los congresos internacionales y las mesas redondas. En “A resurgence of essay”, Phillip Lopate advierte sobre una de las mayores fintas de la inflación ensayística: hacer pasar por ensayos a toda esa laboriosa mecanografía por encargo –un producto de la era liberal– que hoy infesta las librerías. Non fiction prose. Al menos en eso el pragmatismo gringo es claro: lo que Oliva y Yépez insisten en llamar ensayo, por la fuerza de la costumbre o por espíritu de provocación, en el mundo de las grandes editoriales estadounidenses pertenece a la categoría desengrasada, estándar y si se quiere absurda de la prosa sin ficción. Los gerentes de ventas no se hacen bolas; ellos saben que si sólo publicaran ensayos, su industria estaría muerta hace tiempo.

6. La diferencia entre el productor de no ficción o de tratados académicos y el ensayista es radical; es una diferencia estética, ética y si se quiere hasta vital. Los primeros viven en una perpetua renuncia de sí mismos, volviéndose vehículos de la información, rindiendo siempre cuentas a los demás (al editor, al sistema de investigadores) o repitiendo santamente las ideas de otros (ese arte de la ventriloquía que anima el aparato textual de la academia y que a menudo sólo exhibe la falta de destreza de la voz propia); el segundo, en cambio, cree en la posibilidad, practicada por Montaigne, de convertirse finalmente en sí mismo. Unos se denigran en cuanto dejan de pensar y vivir de manera libre; el otro se engrandece por el simple hecho de asumir el riesgo de su formación interior. Ambición socrática del ensayo (tantas veces olvidada): conocerse a sí mismo. No se trata de una magnificación del yo neurótico, sino de un paseo por los laberintos de la propia naturaleza, una forma soberana de conocimiento, un viaje que no exluye la posibilidad de una transformación. ¡Qué peligro un hombre nuevo! Nada de eso es posible en el horizonte de la no ficción, situada estratégicamente en los lobbies de los hoteles, las mesitas de centro y los portales de café: botana para aliviar el aburrimiento de las horas muertas.

7. El olvido de sí: he aquí el dogma de nuestro tiempo. Ninguna cosa que avive nuestra conciencia sobre las miserias del mundo tal como está, ya no digamos sobre nuestras propias inercias. La no ficción y sus temas de actualidad son un formato útil para reproducir el sistema que hoy se resquebraja para volverse a edificar. Ideas recicladas, de fácil consumo, escritas en un estilo neutro y legible, fáciles de citar. Toda esa abyección que Oliva critica sin concesiones (http://colivamendoza.blogspot.com/). Sin embargo, al hacerlo, actúa como esos francotiradores que equivocan el blanco y en su lugar terminan por derribar a los civiles. Si el ensayo ha sido oficialmente condenado a desaparecer bajo la tiranía de la información, la polémica y el entretenimiento, las tres formas predilectas de la falsa democracia de la cultura de masas, ¿para qué fustigarlo más? El mercado y la academia, las tecnocracias del conocimiento, lo han puesto hace tiempo de rodillas. Es a esas instancias a las que hay que prenderles fuego. ¿Cómo? ¡Con las armas corrosivas del ensayo!

8. Pienso en algunas vías de salida. En primer lugar, hay que desescolarizar al ensayo, sacarlo al aire libre, como hacía Montaigne que amaba pensar a caballo. Una vez que ingresó al claustro, el ensayo sufrió su primera domesticación. En lugar de la escritura nómada e informal, se fijó el texto formateado; en lugar de la digresión (ese paseo anarquizante castigado por los sinodales), ganó la estructura; en lugar de la brevedad, el fárrago teórico; en lugar de la imaginación, la objetividad y la racionalidad desapasionada; en lugar de las propiedades subversivas del humor, la solemnidad y los ídolos del rigor; en lugar de la experiencia personal, el conocimiento de segunda mano; en lugar de la escritura, el lenguaje esotérico del especialista. Desde los reportes de lectura de la educación media hasta las tesis de posgrado todo está hecho para reencaminar al libertino de los géneros literarios, que además de ocioso es deforme, asistemático y subjetivo.

9. El blog puede ser una zona liberada para el ensayo, una zona apartada de toda utilidad, ajena a los intereses de la industria o la nueva escolástica y por eso abierta a la experimentación más radical. En la prosa fragmentaria que el blog propicia, el ensayista practica la exploración, el extravío, el exceso, el accidente, y se relaciona con la escritura de manera no convencional, no codificada. Sin embargo, el blog ha reproducido rápidamente y con demasiada fidelidad los vicios mediáticos: la polémica pedestre, el chisme, la proliferación de los frankensteins del ego, el facilismo y la autopromoción. Aun así, las posibilidades de ese universo hipervinculado son más vastas, inesperadas y diversas que las de las rutas conocidas. Además, la red es una zona más propicia para la digresión que la página, y en su forma de saltos y links ha dotado al ensayo, a posteriori, de su residencia ideal.

10. Contrario a lo que ha escrito Yépez sobre el ensayo, aunque siempre lo haga con un poco de sana guasa –ensayista guasón–, creo que el ensayo ha emigrado a la periferia, si es que alguna vez salió de ella, para sobrevivir a su extinción; ha radicalizado su carácter anfibio, inasible, movedizo, su permanente capacidad de ser otra cosa. Por ejemplo, ser crítica ficción, un género antípoda de la non fiction prose, un híbrido inventado por Yépez mismo: ¿qué habría sucedido si Max Brod no hubiera defraudado a Kafka? La respuesta es crítica ficción, la muestra de que el ensayo también practica la novela de las posibilidades, y no sólo la argumentación plomiza. En medio de ese gran sentimiento de acabose que hoy ensombrece a la literatura, el ensayo auténtico se ha vuelto tránsfuga, evoluciona, se aproxima a otros géneros, los ayuda a salir del atorón. Como a la novela, que parecía ya muerta hasta que se confudió con el ensayo y se oxigenó (pienso en Magris, Sebald, Coetzee, Vila-Matas, quien hace poco declaró: “Mezclar a Montaigne con Kafka, esa me parece la dirección”). Hay que releer esos cuentos de Pitol que acaban como ensayos o esos ensayos de Luigi Amara que terminan como cuentos para alimentar al “monstruo informe” del ensayo, en lugar de engordar sólo a la razón. Hay que ver los video-ensayos de Laura Kipnis para ir más allá de los confines de la página o simplemente volver a Montaigne que hizo del ensayo algo más que un género, un arte de vivir, lo mismo que hacen hoy los explosivos Hakim Bey o Michel Onfray, aunque lo hagan desde otros extremos del temperamento y la actitud política.

11. Desde hace tiempo me gusta pensar en el ensayo como el vago de los géneros literarios, un género indócil y errabundo, una forma de pensar que puede llevarse a cualquier parte. Lo he dicho alguna vez: el ensayo es un paseo, o mejor: una deriva, es decir, una excursión fortuita, imprevisible y llena de riesgo a través de zonas poco exploradas del pensamiento. Por eso proliferan los ensayos sobre el paseo, como los clásicos de Stevenson o Hazlitt, pero también los de Woolf y Thoreau, porque pocas cosas se parecen tanto al discurrir del ensayo como caminar: “Mi espíritu no anda si mis piernas no lo mueven”, escribió Montaigne. Algo parecido le sucedía a Nietzsche que en la Gaya ciencia expuso cómo deletreaba sus conjeturas con los pies: “Yo no escribo sólo con la mano; el pie también quiere escribir conmigo. El camino va por mí, firme y valiente, unas veces por el campo, otras veces por el papel.” El camino va por mí, esa es la finalidad del ensayo: perderse para dar con alguna intuición genuina. Es natural que Montaigne haya sido rechazado tantas veces del banquete de los filósofos. A él le gustaba andar por los bordes del camino, trazando un pensamiento errático, sin ideas claramente formadas (“no dibujo ninguna línea, ni recta ni curva”), donde las verdades definitivas se posponían con cada bifurcación. El ensayo es el camino, no la llegada. ¿Hay algo más ajeno a los procedimientos del pensar filosófico o científico que la idea de la caminata, del extravío, como un fin en sí mismo? En un libro reciente, Elogio de la vagancia, Fadanelli lo ha llamado así: el pensar vagabundo, es decir, la posibilidad de que cada hombre obtenga “sus propias conclusiones en vez de seguir a ciegas las ideas de otros”.

12. ¿Es posible hacer del ensayo algo más que un género literario, una forma de vida, un arte de vivir? En Montaigne, ensayar era una actividad al mismo tiempo reflexiva y andariega (hecha de libros, pero también de viajes) que desembocó en una existencia consecuente (cultivar la sensatez en un mundo que se dirigía al caos). Alguna vez fue así la vida de los filósofos, al menos la de aquellos con los que conversaba Montaigne en sus ensayos (Sócrates, Diógenes, Aristipo, Epicuro), filósofos que ejercitaron el pensamiento pero sólo en función de transfigurar la vida. ¿Y no ha sucedido algo parecido con las prácticas del andar? Desde Diógenes hasta Débord, pasando por Baudelaire, Nietzsche, Tristan Tzara, la deambulación ha sido una forma de crítica hacia la cultura hegemónica, un deslinde radical, una disidencia, una ética, una estética y una revolución vital. Escritores o filósofos nómadas, todos ellos decidieron en algún momento andar sin rumbo fijo, callejeando lejos de casa en busca de la singularidad. “La fórmula para derrumbar al mundo —escribió Débord en 1959— no la fuimos a buscar en los libros, sino vagando junto a cuatro o cinco personas poco recomendables […] Aquello que habíamos comprendido no fuimos a contarlo a la televisión. No aspiramos a los subsidios de la investigación científica ni a los elogios de los intelectuales. Llevamos el aceite a donde estaba el fuego.”

13. La Orden de los Caminantes, ha escrito Thoreau, es la Orden de los Hombres Libres. Lo mismo sucede con la familia de los ensayistas, personajes inquietos y celosos de su autonomía que pasean fuera de la aldea y la rutina de sus academias. De pronto he intuido que ese carácter divagante del ensayo, ese placer que experimenta la mente en encontrar su propia ruta a través de un bosque oscuro y peligroso, guarda un fondo altamente explosivo, un desmantelamiento de las estructuras existentes, como si ensayar se pareciera a esas caminatas nocturnas emprendidas en los años sesenta por Debord y sus amigos, esas derivas a través de las calles y los edificios abandonados de París en busca de un espacio individual, un espacio contrario a la creciente homogeneidad de las ciudades modernas. El ensayista es un disidente, se rehúsa a ser codificado. O en otras palabras: el tipo de ensayo que me interesa se parece cada vez más a ese acto sugerido por los situacionistas franceses: abrir los tejados para poder pasear a través de ellos. Se trata de elegir un mirador distinto al de las representaciones clásicas del poder, las instituciones, las escuelas; asediar la realidad desde ángulos completamente desacostumbrados; dar un salto al vacío fuera de las convenciones; producir un extrañamiento; buscar un más allá de la existencia mutilada del hombre actual.

14. Si las termitas de la reducción, esa forma en que los medios estandarizan la cultura en su nivel más bajo, han tomado al ensayo por rehén, entonces escribamos contraensayos o derivas, libres, arrojados, imprevisibles. Después de todo, ensayar, como el andar disidente, es alejarse de cualquier servidumbre mental, llevar el aceite a donde está el fuego.


10 noviembre 2009

 

TUMBONA EDICIONES otra vez en Oaxaca



TUMBONA EDICIONES presenta la colección VERSUS / 12 ensayos en contra, ahora en Oaxaca. Aquí podrás encontrar las mejores (y más breves) discusiones de nuestro tiempo: Contra los no fumadores, Contra la tele-visión, Contra la alegría de vivir, Contra el amor, Contra México lindo o Contra el trabajo, escritas por maestros de la diatriba que van de Séneca a Cioran. También: el reestreno mundial del cortometraje Campeón sin censura, una historia contreras de la literatura mexicana... PRESENTAN: Vivian Abenshushan y Christian Cañibe / FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE OAXACA / domingo 15 de noviembre / 13:00 hrs / Librería La Jícara / Porfirio Díaz # 1105 Centro.

http://www.tumbonaediciones.com
http://www.tumbona.blogspot.com

02 noviembre 2009

 

TUMBONA EDICIONES ¡al desnudo! :: 5 nov



Después de cuatro años de vida, Tumbona Ediciones se presenta en la Universidad del Claustro de Sor Juana para lanzar todos sus petardos durante la noche del Café Literario: proyección de animaciones de la colección Permanencia Voluntaria, el reestreno de Campeón sin censura, la presentación de los 12 volúmenes de la aclamada colección Versus y algunas anécdotas sobre su historia secreta. Más que una presentación, se trata de una conversación sobre cómo llegar a ser una editorial independiente sin morir en el intento... Jueves 5 de noviembre / Universidad del Claustro de Sor Juana / Izazaga 92 Centro Histórico/ Aula Magna /7.30 pm / ENTRADA LIBRE


http://www.tumbonaediciones.com

27 octubre 2009

 

TUMBONA EDICIONES en Oaxaca



Inauguración de La Jícara Librería-Restaurante

sábado 31 de octubre de 2009 a las 19:30 horas

Porfirio Díaz 1105 Centro Oaxaca

El sábado 31 de octubre se inaugura el espacio cultural La Jícara en la ciudad de Oaxaca. El espacio contará con una librería y un restaurante, además de un lugar para presentaciones de libros y eventos culturales relacionados con la literatura. La apuesta de La Jícara es la de convertirse en una librería especializada en editoriales independientes de México y comenzar la distribución de libros de otras latitudes: Un librespacio que gire en torno a los libros, sus autores y las editoriales independientes que los promueven. La Jícara, "la casa de las editoriales independientes" contará además con un restaurante de comida fusión, que busca acompañar los placeres del paladar con el placer de la lectura.


Para la inauguración de este librespacio, se contará con la presencia de editores independientes quienes participarán en una breve charla acerca del quehacer literario de sus editoriales. En la mesa estarán Guillermo Quijas, de Almadía; Vivian Abenshushan de Tumbona Ediciones; Tatiana Lipkes de Compañía; José Luis Bobadilla de Mangos de Hacha, además del escritor Fernando Lobo. La mesa la moderará Gabriela Jáuregui, poeta y editora de sur+ (www.surplusediciones.org), proyecto editorial hermano de La Jícara, que da sus primeros pasos.


También se inaugurará en los muros de La Jícara, la exposición Hecho en Oaxaca, y se exhibirán obras de los artistas Bernardo Porraz, Mariana Gullco y Ana Rojas.


14 octubre 2009

 

PARO NACIONAL DEL ARTE Y LA CULTURA





Nos ha llegado nueva información del Frente en Defensa del Arte y la Cultura, uno entre muchos movimientos ciudadanos que se están organizando para hacer frente al desastre cultural (pero también político, económico, vital, anímco) en que se encuentra el país desde el 2006 y que se ha recrudecido en los últimos meses, con la llegada del hoyo financiero y los recortes a cultura y educación. Puede ser un primer intento por articular un malestar que se extiende por todo el país (pero que permanece fragmentado). La iniciativa es interesante, échenle un ojo a sus links y fichas de inscripción (nosotros haremos lo propio, meditaremos si le entramos de lleno). Este frente puede crecer o se pueden crear muchos otros frentes (el Frente Único de Escritores Irreverentes, por ejemplo; o la Asociación de Poetas del Hartazgo; o el Grupúsculo de Músicos Anémicos...) En cualquier caso, lo que parece importante es empezar a crear una red para que las acciones colectivas se vuelvan cada vez más contundentes y las autoridades no nos sigan dando atole con el dedo. Aquí viene una nueva carta del Frente para firmas; está bien, es un paso y la pongo en circulación: arteyculturaparamexico. Sin embargo, he recibido decenas de este tipo de iniciativas desde hace meses y la respuesta ha sido casi siempre la misma: acuse de recibo de las autoridades y carpetazo. Todo sigue igual, no pasa nada... Sería tal vez momento de agregarle bríos y creatividad a las formas en que los artistas, escritores y todos los que hacemos cultura nos estamos manifestando.

Va una idea que nos ronda desde hace tiempo: un Paro Nacional del Arte y la Cultura en la víspera del 20 de noviembre: algo parecido a la Huelga del Arte que hizo hace algunos años Luther Blissett por toda Europa: acciones simultáneas a lo largo del día (19 de nov) en distintos lugares de la república, donde participarían de manera autónoma los colectivos, agrupaciones, museos, universidades, galerías, revistas, artistas, escritores, asociaciones, trabajadores de la cultura (que no irían a trabajar), músicos, etc... con acciones lúcidas, inesperadas, imaginativas ¡y mejor si es con sentido del humor! (cada quien decide cómo y dónde: en el espacio público o en internet, con pegatinas o performance, en solitario o en coro) bajo la única premisa común de hacer una crítica frontal y activa a lo que está pasando en este país. Es una idea que se lanza al aire, desde donde tal vez pueda madurar o caer al suelo.

Por lo pronto, les dejamos abajo la información del Frente en Defensa del Arte y la Cultura, rólenla, súbanla a su blog, discútanla, háganla crecer, inventen otra cosa, lo que sea: pero no nos quedemos otra vez inmóviles.

PD: La imagen nos llegó desde Tijuana, donde la banda está harta; si no, echen un vistazo aquí.

 

FRENTE EN DEFENSA DEL ARTE Y LA CULTURA

Compartimos con todos ustedes esta información que nos ha llegado al correo:

Comunicado

El Frente en Defensa del Arte y la Cultura se conformó por un grupo de artistas y trabajadores de la cultura en la ciudad de México, interesados por la preocupante situación que atraviesa nuestro país, en especial en el terreno cultural. La necesidad de pensar en la cultura y la educación como un estrategia para revertir la violencia que impera en la vida cotidiana de nuestra nación, no son argumentos suficientes para el gobierno federal, quien busca acotarle recursos.

Las industrias culturales de México aportan el 6% del PIB (Producto Interno Bruto), se tiene previsto recortar el 28% del presupuesto asignado el año pasado, es evidente que no se está considerando los números que la cultura aporta a las finanzas públicas, el especialista y nobel de economía 1997, Eric Maskin, señala que tal medida desalienta la producción y el gasto de los consumidores.

Hasta ahora ningun Gobierno ha cumplido con la recomendación de la UNESCO de invertir un mínimo de 1% del presupuesto para cultura, cuando la UNESCO observa que las industrias culturales implican un desarrollo económico de gran importancia, el cual calcula que en los próximos cinco años crecerán el 6.4 por ciento a nivel mundial.

La Universidad Nacional Autónoma de México, en voz de su rector, han señalado que con esta visión económica sólo se busca tapar un hoyo financiero, pero no se tiene perspectiva de mediano y largo plazo. Y dio cifras espeluznantes: sólo 27 de cada cien personas en edad de asistir a la universidad lo pueden hacer, y 22 por ciento del total de jóvenes no estudian ni trabajan. México está por debajo del promedio en Argentina, Uruguay o Chile, Panamá, Perú o Colombia.

La inversión en ciencia en México es 20 por ciento menor a la de los países de la OCDE; de cada cien patentes concedidas el año pasado aquí, 98 correspondan a extranjeros, y sólo dos a connacionales.

Ante estas cifras y datos, es claro el agotamiento del modelo neoliberal y la poca claridad de las autoridades para enfrentarlo. No existen las estrategias adecuadas para enfrentar la crisis y la cultura no es vista como un elemento transformador y dinámico, que puede ayudar a revertir el desgarramiento social.

Al respecto, queremos manifestar lo siguiente:
  • En la actual crisis económica y financiera el arte y la cultura son fundamentales para propiciar el espacio de reconocimiento y cohesión social, así como es un elemento que anima la vida.
  • La labor cultural ayuda a prevenir el delito, propicia el uso colectivo y apropiación del espacio público, ofrece alternativas de inclusión comunitaria, democrática y participativa.
  • La cultura debe ser la columna vertebral de las conmemoraciones del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución mexicana.

Estas son las razones que llevan al Frente por la Defensa del Arte y la Cultura a realizar una serie de acciones, entre ellas:

  • Solicitar audiencia con la comisión de cultura de la recién inaugurada legislatura para revisar puntualmente en conjunto con la sociedad civil los presupuestos otorgados a la cultura.
  • Exigir una entrevista con la actual presidenta del CONACULTA, Consuelo Sáizar, para conocer cuál es su posición al respecto.
  • Buscar una reunión con la comisión de cultura de la ALDF para discutir el tema con respecto a la ciudad.
  • A la par, realizaremos campañas permanentes de información en distintos espacios públicos y foros culturales y redes sociales por internet, así como mesas redondas, conferencias e intervenciones artísticas, en distintos puntos y de manera permanente.
Lanzamos una atenta invitación a la Sociedad Civil a reflexionar y conminamos a adherirse a la defensa de la cultura y la educación, para ejercer nuestro derecho a la cultura y concientizar a los diputados quienes revisarán el presupuesto propuesto por Hacienda, mediante sumar voces, fuerzas, manos, para lograrlo.

Esperamos que el Ejecutivo Federal enmiende su error y sea congruente con sus propias políticas y planteamientos con respecto a la política cultural, asegurando el derecho constitucional y humano de todos los mexicanos al acceso a los bienes y servicios culturales, proponiendo un presupuesto acorde a las necesidades que exige la realidad.

El 20 de Octubre estaremos en la Cámara de Diuptados presentando nuestras demandas, anexamos carta y formato para recabar firmas.


http://arteyculturaparamexico.wordpress.com


12 octubre 2009

 

Obesos y pasivos


México es un país de obesos, es decir, de seres pasivos y rumiantes, por un lado, y de oligarcas insaciables, por el otro. Encarnados en la voracidad de su secretario de Hacienda, los obesos no se detienen en su empresa devoradora y llegan ya a las costillas de un pueblo que no reacciona aún, echado como está frente al televisor mientras consume Zucaritas. Encontramos esta nota en el Proceso que ilustra la enfermedad del mexicano sin futuro: "La Agencia de Estándares de Alimentos del Reino Unido estableció una advertencia para los productos que contienen más de 15 % de su peso en azúcar. La tabla quedó de la siguiente manera: Zucaritas contiene 40 % de su peso en sacarosa y azúcares. Choco Krispis, Fruti Lupis y Chocos contienen 46 % , etc... Sin embargo, nadie ha podido regularlas. Desde hace dos años la Cámara de Diputados mantiene 'congeladas' cinco reformas para regular y acotar la publicidad de comida 'chatarra' a pesar de los altos niveles de obesidad infantil que ya ha provocado diabetes infantil tipo dos en menores de edad, lo que no se veía hace treinta años." Aunque en diez años el 90% de la población en México padecerá obesidad y sobrepeso, aunque nuestro país ocupe ya el segundo lugar en obesidad en el mundo y para el 2018 sea el país con más gordos, inmóviles y atarantados, el secretario de la Comisión de Economía reconoció que si bien en el Senado se aprobó la reforma, los cabilderos trasnacionales han ejercido presión necesaria para frenarla. Este es nuestro desastre cotidiano (histórico): los intereses de las trasnacionales, hinchadas de dinero hasta reventar, por encima de cualquier otra consideración. México es esl único país del mundo en el que, a raíz de la crisis, se han recrudecido las medidas neoliberales, mientras siguen viviendo en el paraíso fiscal las corporaciones que nos ceban como cerdos (Marinela, Sabritas, Bimbo), corporaciones sin saciedad que deberían pagar el impuesto a la gordura, el impuesto al abuso y el impuesto a la idiotez.


05 octubre 2009

 

Tumbona Ediciones en Monterrey





Tumbona Ediciones presentarn la colección Versus en Monterrey / Proyección del cortometraje Campeón sin censura (Producciones Tumbona, 2008) /Feria Internacinal del Libro de Monterrey /11 oct / 16:oo hrs / sala 101

http://fil.mty.itesm.mx

30 septiembre 2009

 

Movilización contra recorte a cultura y educación

Nos ha llegado esta información, rólenla:

"Movilización del 2 de octubre 15.30 hs a las Puertas de Bellas Artes.

Ante la crisis económica y social por la que atraviesa México los presupuestos a educación y cultura deben aumentarse, más que nunca el país requiere de apoyarse en estos sectores como la ÚNICA vía pacífica mediante la cual se evitará que el resquebrajamiento de la nación en oleadas de descontento y violencia.


Los artistas, trabajadores del arte y la cultura y las organizaciones de la sociedad civil agrupadas en el Frente en Defensa del Arte y la Cultura llamamos a la comunidad cultural y la ciudadanía a la defensa de nuestro derecho a la cultura consagrado en la fracción novena del artículo cuarto constitucional, para ello convocamos a la movilización: Marcharemos junto a los estudiantes el 2 de octubre de este año para expresar nuestro descontento con las propuesta del ejecutivo de recorte presupuestal a los sector de educación y el subsector cultura el contingente se reunirá ese mismo día a las puertas de Bellas Artes a las 15.30 hs.


HOY COMO HACE 41 AÑOS ES INDISPENSABLE SALIR A LA CALLE A LA DEFENSA DE LAS LIBERTADES DEMOCRÁTICAS, NO AL ATROPELLO DE NUESTROS DERECHOS CONSTITUCIONALES, EXIGIMOS NUESTRO DERECHO A MÁS Y MEJOR CULTURA Y EDUCACIÓN.


Frente en Defensa del Arte y la Cultura. (http://arteyculturaparamexico.wordpress.com/)


AMPRODIM (Asociación Mexicana de Productores y Distribuidores Independientes de Música)

Asociación Manuel Álvarez Bravo A.C.

Asociación de Escritores de México A.C.

Asociación Mundial de Radios Comunitarias A.C. AMARC MX

Caminantes por la historia A.C.

Central del Pueblo A.C.

Conservación Social del Patrimonio Cultural A.C.

Camping de Feria de Arte Emergente A.C.

Compañía teatral 30 arte

Círculo del Viento A.C.

Circo 212 A .C.

Ediciones Pentagrama

Foro Mexicano de la Cultura

Fundación Salón Rojo A.C.

Filigrana A.C

Jinetes Sampleadores de Imágenes A.C

Museo Diego Rivera Anahuacalli

Máscara entre Sombras A.C.

Marionetas de la Esquina A.C .

Nuevo Parque España

Ndaaya un camino para el arte A.C.

Producciones Alebrije

Sonaranda Ensamble

Todos Somos Otros

Voces contra el Silencio A.C.

Teatro el Milagro

UAM- SITUAM Teatro Casa de la Paz

UAM Azcapotzalco

Samuel Mesinas

Julio Galindo

Olga Harmony

Marta Aura

Hilda Trujillo

Aracelia Guerrero Rodriguez"


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The struggle continues

Para acompañar nuestro descontento, con ustedes: YOUNG-HAE CHANG HEAVY INDUSTRIES! en inglés y mexicano, no dejen de mirar (esto es poesía digital o la nueva radicalidad del lenguaje):


http://www.yhchang.com/THE_STRUGGLE_CONTINUES.html
http://www.yhchang.com/LA_LUCHA_CONTINUA.html

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29 septiembre 2009

 

KK





he leído en alguna parte que nuestra peor época está por venir... hace cuatro meses eso habría pasado aún por exageración... hoy es la catástrofe, con amenazas de que la cosa puede estar aún peor (en méxico hay un fondo más allá del fondo) con impuestos para la pobreza (el nombre lo dice todo), con procuradores que solapan feminicidios, con bicentenarios de sesenta millones de dólares en un país que ha superado los niveles de miseria política de 1910, sin ciudadanía, sin movilización, con impotencia frente a la rapacidad, sin programas de cultura (muchos de los cuales se podrían sostener con el sueldo de un solo magistrado), y con secretarios de desarrollo social que declaran a la prensa que para sobrellevar la crisis se pueden tomar algunas medidas, como, por ejemplo, saltarse una comida... a este paso terminaremos comiendo kk como sugería hace años un chileno en un artefacto hecho en honor a nicanor parra que reproducimos aquí (aunque antes, quizá, podríamos intentar mandar a la clase política de este país a la mierda).




20 septiembre 2009

 

El placer de ser robado





Eleonor se hace pasar por la vieja amiga de una mujer que camina por las aceras de Nueva York, sólo para darle un abrazo y despojarla magistralmente de su bolsa. Eleonor pellizca unas uvas, se llena la boca, saquea un puesto de frutas mientras conversa con el tendero. Eleonor llena su minúsculo apartamento de gatitos envueltos en un regalo que no era para ella. Eleonor roba a todas horas en todas partes, no puede dejar de hacerlo. ¿Encuentra regocijo en ello? Tal vez, pero se trata de una felicidad precaria, efímera, que necesita renovarse de inmediato con esa misma compulsión que rige la vida de los consumidores neoyorquinos, siempre insatisfechos. Eleonor hurga sin parar en el fondo de bolsos ajenos como si estuviera siguiendo la pista de algún tesoro inexistente. Busca algo todo el tiempo, en cualquier lugar. Pero, ¿qué?

El placer de ser robado es el primer largometraje de Joshua Safdie, un joven director (tan sólo veinticuatro años) que produjo un número sorprendente de cortos (entre ellos, We’re Going to the Zoo y The Back of her Head) mientras se graduaba del Boston University Film Department. Hay una estética que se condensa y depura de manera extraordinaria en ésta, su opera prima: el relieve de las historias mínimas, los personajes marginales, la vida diaria de los anti héroes. Todo eso visto a través de una cámara tambaleante y (sólo en apariencia) doméstica, una cámara que se aproxima a los seres y sus cosas sin artificios, una mirada subjetiva y desnuda que inquieta al espectador porque lo interroga con cada uno de los gestos triviales de sus personajes, lo llena de incertidumbres, nunca le responde.

¿Por qué roba Eleonor? Parece que no lo hace por necesidad, acaso ni siquiera por excitación. Tampoco por maldad, por cálculo, por enfermedad. ¿O lo hace por todas esas razones? Eleonor es al mismo tiempo ingenua y descarada, condenable y atractiva, y por eso, el espectador no sabe si sentir antipatía por ella o dejarse seducir como su amigo Josh (interpretado por el director mismo). Lo suyo es más bien un acto gratuito, una acción inmotivada, confusa y ajena a la moral. Como si viviera bajo una especie de ateísmo cívico, Eleonore se aleja todos los días de los rituales de una existencia aceptable, es decir, estándar. Libre, ociosa y fugitiva, pareciera que su única finalidad es perderse, caminando sin miedo por la orilla del camino.

¿El placer de ser robado? Hay extrañeza hasta en el título, donde Safdie invierte el sentido activo (el placer de robar), por un placer de signo contrario, un placer pasivo, el placer de dejarse llevar por la ruta imprevisible de las cosas, abandonarse al azar, errar sin rumbo. Eleonore y Josh son los nuevos parias de las ciudades post industriales, jóvenes solitarios que viven al margen de los horarios de oficina, las vidas cuadriculadas por la agenda, el destino-hombre-de-negocios o profesionista burgués. ¿Qué hacen? Nada, bordean el vacío. Son demasiado jóvenes, casi niños, y así lo son también sus acciones, extraordinariamente pueriles. Como si robar se tratara de un juego perpetuo, Eleonore vive siempre en el instante presente, sin reflexión ni remordimiento, sin otro proyecto que no sea el de llegar al fondo de un nuevo bolso, como esos que seguramente usaba su mamá… Por ejemplo: mientras la esposan un par de policías que la han atrapado in fraganti, ella sólo piensa en entrar al zoológico y mirar los chapuzones del oso polar; aunque no sabe jugar ping pong, se cuela en un torneo profesional porque sí, porque le parece divertido (y porque tal vez saldrá de ahí con un par de zapatos ajenos); si roba un auto es sólo para encontrarse con una experiencia distinta, ella que no sabe limitar la palpitante potencialidad de la vida. Eleonore no teme a la justicia porque no conoce, como los niños, el sentido del peligro. Simplemente se pone en marcha, dispuesta a llegar a cualquier lado. Su existencia indolente parece no haber cruzado la línea de las responsabilidades que se inventan los ciudadanos modelo, con sus miradas endurecidas y ciegas. En cambio, la mirada de Eleonore parece eternamente sorprendida, su curiosidad es insaciable. Para ella, robar es una forma peculiar de descubrir el mundo (un mundo cada vez más gris, insulso, exento de brillo). Tal vez por eso, los objetos que hurta la emocionan apenas un poco y siempre parece desesperada por encontrar algo más, algo superior a los celulares, los guantes de cuero, los lentes oscuros, las cámaras digitales. ¿Qué es lo que busca? Quizá escapar al aburrimiento, esa atmósfera vagamente triste que la acompaña a todas partes. Lo cierto es que detrás de esa búsqueda, permanente e infructuosa —la posibilidad frustrada de la aventura vital— se encuentran las verdaderas meditaciones del director, y no en la cleptomanía de Eleonor que se va convirtiendo, en el proceso de la cinta, en algo más bien anecdótico.

El placer de ser robado es un magnífico documento de emociones ambiguas, cuyo mayor mérito radica en el silencio del director: esa ausencia de lecciones morales o diagnósticos sociológicos que arruinan, por ejemplo, al cine nacional.


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17 septiembre 2009

 

En defensa del ocio

Nos da un gusto enorme que Contra el trabajo comience a despertar a los dormidos (o, más bien, que mande a dormir a los demasiado madrugadores). El ocio es la más radical de las subversiones en este mundo desastrado, donde todo parece que cambia para seguir exactamente igual. Miren esta nota de Milenio:

http://impreso.milenio.com/node/8632476

Y estos otros:

The Clinic

http://www.filosofia.com.mx

Cada vez que alguien decide matar simbólicamente a su jefe y renuncia, yo propongo una celebración. En mis talleres asisten cada vez más personas que han dejado el yugo para volver a existir y son siempre los más entusiastas. Me gusta este proselitismo contra el dogma de la productividad y a favor de la vida ociosa. Tal vez si un día todos renunciamos, el mundo se dirija finalmente por una ruta distinta a la de la sobreproducción, el vacío, la servidumbre, el consumo histérico, las élites supermillonarias, las mayorías empobrecidas, la desaparición de la clase media, el embrutecimiento y el calentamiento global. Mientras tanto, nosotros seguimos con nuestros escritos para desocupados y pronto saldrá algo sobre los freegans en alguna revista sudamericana (y lo postearemos aquí, por supuesto). Ah! y el libro crece con la lentitud de la langosta de Nerval, las tortugas de Benjamin y las mañanas del Dr. Johnson, que ese es nuestro ritmo natural. A veces, tal vez, para comulgar con nuestros propios preceptos, quiséramos haraganear más, tener más y más tiempo para escribir. Pero la editorial demanda y la crisis va cercando las posibilidades. No importa, no nos dejaremos sodomizar por el capital como el 90 % de los mortales de la actualidad, encontraremos la manera de volver a la contemplación.

saluk

20 julio 2009

 

CONTRA EL TRABAJO




Ha llegado el momento en que ya no somos, ahora tenemos que trabajar para ser. Como reza el lugar común, somos el producto de nuestros empeños. La expulsión del paraíso trajo consigo la obligación de construirlo día con día, pero nuestro paraíso es cada vez más miserable: acotado por las paredes de la oficina, regido por la moral de las horas extra. El ocio, la improductividad, las ganas de tirarlo todo por la borda y emprender un viaje terminaron enterrados en el cajón de las posposiciones, de las quejas íntimas, de las subversiones más calladas. El trabajo embrutece, y nos aleja de nosotros mismos, quizá por ello goza de tanto prestigio.

Una sarta de autores clásicos –de Séneca al Dr. Johnson; de Nietzsche a Adorno; de la sensatez de Russell al desgarro universal de Cioran- traza, como una ruta de escape, las líneas de un universo paralelo a la ética de la eficacia. En él, el ocio ocupa el puesto que nunca debió perder y el trabajo vuelve a engrosar las filas de las alienaciones voluntarias.

De "La maldición del trabajo" de E. M. Cioran

El trabajo permanente e ininterrumpido adormece, trivializa y despersonaliza. El trabajo desplaza el centro de interés del hombre de lo subjetivo a lo objetivo de las cosas. En consecuencia, el hombre ya no se interesa por su propio destino, sino que se enfoca en los hechos y las cosas. Lo que debería ser una actividad de transfiguración permanente se convierte en un medio para exteriorizarse, para abandonar el yo interior.


03 julio 2009

 

La Cámara de Escritores Desocupados

www.hechoenoaxaca.org

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